Número 58, agosto 2014
CAÍDO DEL ZARZO
 
Un padre sangra historia
 
Elkin Obregón S.

 

Mala cosa es empezar la reseña de un libro citando la solapa; pero a veces se justifica, como aquí, con Umberto Eco: “Cuando dos de los ratones hablan de amor, te conmueven; cuando sufren, lloras. Poco a poco, a través de este pequeño cuento que incluye sufrimiento, humor y superar las pruebas de la vida cotidiana, quedas atrapado por el lenguaje de esta vieja familia del Este de Europa y atrapado por su ritmo gradual e hipnótico…”

El libro es Maus, una novela gráfica de Art Spiegelman, hijo de judíos polacos, nacido en Suecia, criado en Nueva York; es dibujante, ilustrador, creador de la revista Raw, donde Maus apareció por entregas a lo largo de una década. Narra los recuerdos de Vladek, padre de Art, su juventud en Polonia, la Guerra, las persecuciones nazis, los guetos, el hambre, la diaria lucha por la vida, la reclusión final en Auschwitz, al que milagrosamente logró sobrevivir. Para matizar el horror, el libro da frecuentes saltos al presente, para mostrarnos al viejo Vladek, caprichoso, achacoso, entrañable, y los sucesivos diálogos en que va entregando a su hijo el recuento de aquellos años terribles; y también el devenir del hoy, la rutina de pequeños dramas, el cuadro vívido de un hogar.

Spiegelman se vale de un dibujo carente de preciosismos, pero, y tal vez gracias a ello, asombrosamente expresivo; los judíos tienen cara de ratón, los “gentiles” de cerdo o de perro, los nazis tienen rostros de animal terrible (hacia el final, el autor dice a su esposa Françoise —francesa— que no sabe qué rostro ponerle en el relato, pues ella no es judía; Françoise sugiere uno de conejo, sin éxito; para Art, los conejos no tienen cabida en esa historia). Los recursos visuales y narrativos de Maus sorprenden a cada página, pero no hay espacio aquí para detenerse en ellos; sólo queda recomendar con todo entusiasmo este libro admirable, merecedor en 1992 del Premio Pulitzer, honor concedido por primera y única vez a una novela gráfica. Un reto para Carlos Díez.

P.D. Si bien se la llama novela gráfica, Maus no es una novela; es el relato real y minucioso de una vida, de muchas vidas, un cuadro lleno de horror y ternura. En algún momento, Art, libreta en mano, dice a su padre y a Mala, segunda esposa del viejo Vladek: “Es un libro importante. Le interesará a gente que no suele leer estas cosas”. Pues eso.

 

Elkin Obregon

 
 
 
CODA

Otro libro: , que deliras, de Andrés Arias. Es una obra con altibajos, pero enfoca una ambiente pocas veces mostrado por una novela colombiana, el del mundillo artístico bogotano de los años 30. Una primera vanguardia, podría decirse, estimulada por unos pocos, como el español Ramón Barba, o Rómulo Rozo, quien luego hizo carrera en tierras yucatecas. El libro se centra en las figuras de Sergio Trujillo Magnenant, Hena Rodríguez, el grupo Bachué; pero su protagonista es Carolina Cárdenas, llamada “Madame Deco”, ceramista, escultora, pintora, muerta en plena juventud. Asistimos a las búsquedas y logros de estos personajes, y también al rotundo rechazo de los académicos a esas búsquedas. La diatriba de Laureano Gómez contra “el arte moderno”, citada textualmente, no tiene desperdicio.UC

 
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