Número 118, octubre 2020

Nuestra pandemia expuesta

 

Fotografía Juan Fernando Ospina
 

¿Es posible retratar una ciudad a la velocidad de una epidemia global? ¿Cuántos miles de disparos hacen falta para capturar el espíritu de este instante de la historia? ¿Es posible llamar exposición a una parpadeante selección de imágenes de un fenómeno que aún se agita y resopla? La Piloto y Universo Centro intentan responder todo esto con Diarios inciertos: una memoria de nuestra pandemia. Una exposición en línea para rememorar en caliente: diariosinciertos.bibliotecapiloto.gov.co

Como el óxido, que logra invadirlo todo con paciencia. O al estilo solapado y eficiente de las lloviznas mojabobos, de pronto un día despertamos y la pandemia ya estaba aquí.

Y todos estábamos empapados.

Podríamos rastrear las huellas del monstruo en los millones de palabras que fueron infestando las pantallas. Una especie de diario colectivo, un electrocardiograma escrito de nuestras respectivas vidas interiores: garabatos de escepticismo, risa nerviosa, miedo, resignación, compasión, cinismo, impaciencia…

Pero en estas imágenes que vemos aquí todo es luz. O por lo menos imagen. Retazos visibles de un voluminoso diario visual de nuestra propia versión de la pandemia generada por la expansión del virus del covid-19 en el planeta. Edición Medellín 2020.

El autor de las más de veinte mil fotografías que hasta ahora componen este diario de campo —del que hacen parte estas dos postales— es Juan Fernando Ospina. Hombre habituado a pulir las suelas de sus pisahuevos contra la superficie mutante de esta ciudad.

Desde antes del pistoletazo oficial que marcó el inicio de la “Cuarentena por la vida”, a mediados de marzo, ya él, agitado cazador furtivo, disparaba contra los primeros síntomas colectivos de que algo grande se acercaba.

Por eso, cuando la biblioteca lo llamó para encargarle una expedición sistemática a los efectos del tsunami pandémico en nuestra vida cotidiana, ya él estaba en marcha.

La pregunta era simple pero poderosa: ¿por qué esperar diez, treinta, cien años a que los preguntadores del futuro decidan rastrillar los archivos, para saber qué fue lo que nos faltó registrar de aquel tiempo remoto en que Medellín recibió la visita de un coronavirus que le dio una palmada a la historia?

Sus zapatos, más desteñidos, lisos y perforados, podrían ser evidencia suficiente de que desde entonces no ha parado de andar por donde nuestros ojos no llegan. Pero si no, ahí está ya el par de decenas de miles de fotos que ha recolectado durante todo este tiempo, y que desde ahora se resguardan en la Torre de la Memoria de Medellín, de la Biblioteca Pública Piloto.

Una importante selección de este trabajo, estructurado por periplos de tiempo compartido, se puede navegar ya en los corredores y galerías de esta exposición: Diarios inciertos. Un proyecto digital de la Piloto y Universo Centro, con curaduría de Víctor Muñoz.

Porque “para hacer memoria no hay que esperar cien años”. Como bien lo dijo hace unos días este hombre de la cámara.UC

Fotografía Juan Fernando Ospina

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